El despacho de la alcaldesa de Jumilla era este jueves una trinchera. La edil, Seve González, del Partido Popular, ha observado perpleja cómo la aprobación de una enmienda del municipio murciano de 27.000 habitantes el 28 de julio abría esta semana todos los telediarios en España. La medida —que había propuesto Vox y que su partido aceptó con la enmienda para evitar los motivos que ella misma considera “inconstitucionales”— impide de facto que la comunidad musulmana, compuesta por unos 1.500 vecinos, celebre en una instalación deportiva sus dos grandes festividades religiosas, la del fin del Ramadán y la Fiesta del Cordero, como veían haciéndolo hasta ahora. “Se ha sacado todo de contexto. Nosotros no hemos prohibido rezar a nadie”, advierte antes de conceder una entrevista a EL PAÍS desde su oficina.

Pregunta. ¿Por qué siguieron adelante con esta iniciativa?

Respuesta. Nosotros cuando vimos la moción [de Vox], que tenía siete puntos, del uno al seis, entre otros muchos disparates, incumplía estos tres artículos: el artículo 14 de la Constitución, el 16 y el 18 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, y así se lo hicimos ver durante el debate. Que una cosa es lo que él [el concejal de Vox] propone como exposición de motivos de una iniciativa y otra cosa es lo que se aprueba. De manera que nosotros enmendamos esa iniciativa.