El populista ultraconservador Karol Nawrocki se ha estrenado como jefe de Estado de Polonia acusando al Gobierno liberal de “violar regularmente” la Constitución. El primer ministro, el liberal de centroderecha Donald Tusk, respondió al discurso del nuevo presidente durante su toma de posesión con un mensaje igualmente desafiante: “El presidente Nawrocki se ha mostrado muy franco respecto a la confrontación con el Gobierno. Estamos preparados para ello”. El tono de enfrentamiento entre la presidencia y el Ejecutivo desde el primer momento augura la cohabitación conflictiva que todos esperaban.
“Polonia no está en el camino hacia el Estado de derecho”, ha afirmado Nawrocki ante el Sejm, la Cámara baja del Parlamento polaco, durante la ceremonia de juramento. “Es difícil considerar que un Estado sea legal cuando no hay un fiscal nacional elegido legalmente y cuando se viola regularmente el artículo 7 de la Constitución, que establece que las autoridades deben actuar sobre la base y dentro de los límites de la ley”, ha continuado el ahora jefe de Estado, que ha llegado al cargo auspiciado por el partido ultraconservador Ley y Justicia.
Nawrocki ha afirmado también que “los jueces no son dioses, sino que deben servir a la República de Polonia y a los ciudadanos polacos”. Ha asegurado además que no firmará nombramientos ni ascensos —una de sus prerrogativas como presidente, junto con otras como el veto legislativo— de jueces que violen la Constitución.












