Un sí pero no. Una épica del batacazo. Un poema larguísimo de la anticipación. Un collage textual de acumulación distorsiva. Un equilibrio entre fuerzas opuestas. Una contradicción altamente creativa. Un canto al aburrimiento divertido. Hay muchas definiciones posibles de este libro, pero la más genial la dio el propio autor, no sin antes reírse sonoramente de sí mismo: si lo lees durante dos minutos y te sigues aburriendo, inténtalo con cuatro. Si aun así te sigues aburriendo, prueba dedicándole ocho minutos, luego dieciséis, luego treinta y dos, y así sucesivamente. Si resistes hasta el final le habrás dedicado unas cinco horas y 40 minutos a leer este loco viaje de escritura experimental.
Publicado de manera completa en 2015 por Siglio, llega ahora la traducción al español de la mano de la editorial Caja Negra de uno de los textos más clarividentes y personales de John Cage, Diarios: cómo mejorar el mundo (sólo harás que empeorar las cosas). A modo de autobiografía, lo escribió por partes, entre 1965 y 1982, y lo fue publicando también de manera paulatina, como quien se bebe un vaso de agua a sorbitos. A veces lo hacía en revistas y otras veces los leía a modo de conferencia performativa. Tras los ensayos y manifiestos sobre música de los años treinta y cuarenta, Cage había vaticinado un giro en su escritura en 1961, tras la publicación de Silencio, adentrándose en preocupaciones más sociales que musicales.






