La selección española de baloncesto ha descubierto este martes los deberes que tiene sobre la mesa. En el primer partido de preparación para el Eurobasket en que defenderá el oro de 2022 (del 27 de agosto al 14 de septiembre), el conjunto de Scariolo cedió en Málaga ante Portugal por 74-76 y evidenció que necesita rodaje para acoplar las nuevas piezas y ensamblar otro capítulo del relevo generacional. Frente a un rival alejado de la nobleza europea, España se desinfló a partir del descanso (30 puntos entre los dos últimos cuartos) y flojeó en el requisito indispensable que fija Scariolo: “Jugar juntos y duro”.

Primer partido de preparación muy igualado. El jueves, un paso más para seguir creciendo 💪🏽

FINAL (74-76)#ImperiumNostrum #SomosEquipo pic.twitter.com/jC5omPhiU3

La selección invirtió la primera semana de concentración, en Madrid, en ajustar el tono físico de sus jugadores; y la noria de hasta seis partidos amistosos debe servir para profundizar en la pizarra. Al técnico le ocupa el encaje de las novedades y la conquista de automatismos más complejos de conseguir entre quienes han compartido menos tiempo en la pista. Por ahora, y con la confección de la plantilla de convocados (15, habrá tres descartes), el juego interior presenta más certezas que el exterior. Los hermanos Hernangómez, Pradilla y Santi Aldama repiten de otras citas. Las incógnitas se centran en el puesto de base por la baja de Lorenzo Brown (motivos familiares) para el Eurobasket y la entrega del volante a los dos novatos que acompañarán a Alberto Díaz: Sergio de Larrea y Mario Saint-Supéry.