Una junta de accionistas en pleno agosto para recalentar el proceso de opa del BBVA sobre el Banco Sabadell. En situación de aviso por una ola de calor en Cataluña, los accionistas del banco vallesano están citados este miércoles, a partir de las diez de la mañana, en el pabellón de la Fira de Sabadell para decidir si dan el visto bueno al proceso de venta de la filial británica TSB. La operación le sirve de artillería al Sabadell para defenderse de la ofensiva del BBVA, y no se esperan reproches públicos para la estrategia diseñada por César González-Bueno y Josep Oliu. La junta servirá para darle voz a los accionistas de cara a validar el traspaso del negocio en el Reino Unido al Banco Santander y el pago de un macrodividendo de 2.500 millones con cargo a la operación. Mientras, el BBVA mantiene oculta la carta que le permitiría poner fin a la partida: un súbito desistimiento en medio del parón vacacional.
La cita de este miércoles es la segunda a la que atienden los accionistas del banco desde que la entidad oficializó el regreso de su sede social a Cataluña. Sabadell, a una treintena de kilómetros de Barcelona, es un destino con un poder de seducción discreto para un mes de agosto y no se vaticina que la junta vaya a tener una movilización masiva. Nada que ver con el bullicio que supuso, el pasado mes de marzo, la primera junta celebrada en la ciudad, tras un paréntesis de casi ocho años de exilio en Alicante. Aquel día fueron 1.000 personas las que cerraron con una ovación, de pie, la intervención inaugural de Josep Oliu, visiblemente emocionado.







