Coraza de billetes para el Banco Sabadell de cara a poderse defender del asedio del BBVA. La junta extraordinaria de la entidad catalana ha aprobado, por una aplastante mayoría del 99,6% de los votos, la venta de la filial británica TSB al Banco Santander. Dinero fresco para pagar dividendos y tener contentos a los accionistas, los mismos que, a la postre, tendrán en su mano decidir si procede aceptar la oferta de absorción presentada por el BBVA.
La venta de TSB tiene un precio de salida de 3.098 millones de euros y puede ascender hasta los 3.300 millones atendiendo a las previsibles oscilaciones del mercado para cuando se concrete el traspaso, previsto para el primer trimestre de 2026. “Es una operación muy buena para el banco y para los accionistas”, ha subrayado el consejero delegado del Sabadell, César González-Bueno. El presidente del banco catalán, Josep Oliu, ha hecho esfuerzos para desvincular la transacción de la presión a la que lo somete el BBVA, y ha señalado que TSB se vende ahora porque es un “momento óptimo” desde el punto de vista rentable y ayuda a clarificar cual tiene que ser “el proyecto de futuro del Sabadell en solitario”. Oliu ha subrayado que la hoja de ruta impone centrarse en el mercado español para crecer.







