Durante cualquier día normal de 2025 en España se dan unos 2.000 mensajes de odio en redes sociales. El 12 de julio, esa cifra se multiplicó hasta los 33.000, un crecimiento del 1.500%. Aquel sábado veraniego fue el momento culminante de los rumores, bulos y mensajes de incitación al odio que desembocaron en la manifestación y los disturbios de Torre Pacheco (Murcia). Una prueba más de la conexión que el mundo digital tiene con lo que ocurre a la vez y posteriormente en las calles.
La parte central de ese pico de publicaciones cargadas de odio duró sobre todo un día, cuando se agolpó cerca del 30% de mensajes que el Observatorio Español del Racismo y la Xenofobia del Ministerio de Inclusión (Oberaxe) detectó durante toda la semana. La mayoría fue dirigido a personas del norte de África y destacaban especialmente las palabras “paliza”, “mierda” y “machete”. Estas publicaciones en redes también estaban centradas en discutir sobre la seguridad ciudadana y para tratar de llamar la atención del ciudadano medio.
A pesar de ese increíble pico de odio, las compañías dueñas de esas redes sociales no actuaron más para eliminar ese tipo de contenidos. Su actividad fue rutinaria. Desde el 11 de julio, las plataformas X, Facebook, Instagram, TikTok y Youtube apenas retiraron un puñado de mensajes de sus usuarios, menos incluso que en días anteriores. Como comparación para aportar contexto, durante todo 2024 el Gobierno español notificó a las redes 2.870 contenidos considerados de odio que podían ser delito o que violaban las normas de conducta de las redes. Las empresas solo retiraron un 35% y solo el 4% de los mensajes de odio fue eliminado en las 24 horas siguientes a su denuncia.






