Abraham Ortuño nació en una pedanía cercana a Elche de muy pocos habitantes, “tan pocos que soy la única persona que nació allí en 1987”. Ahora desfila en París, el lugar donde reside desde hace una década y responde al teléfono horas después del último desfile de Jacquemus, para el que, como ya es habitual, ha diseñado los zapatos de su nueva colección. “La verdad es que mi día a día es bastante normal, pero cuando recapitulo, me doy cuenta de que he conseguido algunas cosas”, dice.
Ortuño comenzó creando bolsos en Barcelona casi por casualidad, como asistente de una diseñadora de accesorios freelance. “Así que cuando llegué a París me matriculé en diseño de accesorios, porque era lo que sabía hacer”, rememora. Pertenece a una región, Alicante, famosa por la producción de calzado. “Mi tío me decía: ‘Vente a la fábrica’, pero era lo que menos me apetecía en el mundo. Ahora, sin embargo, me encanta”, analiza. Con los años, Ortuño ha llegado a tener un pie en distintos ámbitos del sector: trabaja diseñando accesorios muy conceptuales para Jacquemus, Coperni o J.W. Anderson, entre otros; tiene su marca propia Abra, de bolsos, zapatos y, desde 2019, colección de prêt-à-porter y, dados sus orígenes, conoce al dedillo el proceso de fabricación. “Voy a casa a trabajar con los proveedores unas dos veces al mes, así que tengo la suerte de seguir haciendo cosas mientras veo crecer a mis sobrinos”, cuenta.






