Es difícil valorar qué fue más sorprendente este sábado en Hungría, si la vuelta de Charles Leclerc que colocó a un Ferrari en la pole position por primera vez en lo que llevamos de temporada, o la que se sacó del sombrero Fernando Alonso, que arrancará el quinto este domingo (15.00, Dazn), su mejor posición de arranque del curso, la misma que ocupó en Imola. Si en aquel Gran Premio de Emilia-Romaña ya fue toda una hazaña meterse en la tercera línea de la parrilla, lo de Hungaroring aún tuvo más miga: el asturiano decidió no tomar parte en la primera sesión de ensayos libres, el viernes, para recuperarse de una lesión en la zona lumbar, que se hizo el fin de semana pasado, en Spa.
A pesar de la intención del ovetense de no tirarse al drama, ningún corredor se salta un entrenamiento a menos que sea estrictamente obligado. “Me va a tocar gestionar el confort dentro del habitáculo durante los dos próximos días”, resumió Alonso, tras bajarse del coche en la segunda sesión, en la que finalizó el quinto, dando alguna muestra de lo que podía venir al día siguiente. La sexta plaza que ocupará Lance Stroll, compañero de Alonso en Aston Martin, en la formación de salida deja claro que al bólido verde le gusta mucho más Hungría que Spa, donde el fin de semana pasado se colocó el 19º (Alonso) y el 20º (Stroll).











