El escritor Michel Nieva (Buenos Aires, 1988) publica Ficciones gauchopunks (Caja Negra), reedición de sus dos primeros libros, hasta ahora descatalogados, donde ya asomaba su mirada distópica sobre un futuro visto desde el sur global.

¿Qué sintió al volver a estos relatos, escritos entre 2013 y 2018, para reeditarlos? Se trata de textos que estuvieron largo tiempo descatalogados y son el comienzo de mi proyecto literario, así que me dio felicidad que se reediten.

¿Por qué, en la ciencia ficción, el futuro siempre es en inglés? Así como la historia pasada la cuentan los que ganan, la capacidad de narrar el futuro también es un acto de supremacía económica y política. Fragmentar ese futuro dominado por la industria cultural norteamericana y el mundo de las finanzas (que especulan con valores futuros que repercuten en el presente) es tan importante para imaginar otros mundos posibles ante el lúgubre presente que nos toca.

¿Podría definir la estética gauchopunk en pocas palabras? Un intento por hackear el futuro de los multimillonarios colonizando Marte desde la perspectiva de Sudamérica.

¿Vivimos ya en un presente de ciencia ficción? El capitalismo estetiza e impregna sus mercancías con el lenguaje hiperfuturista de la ciencia ficción, así que, en cierto sentido, diría que sí. De ahí que este género tenga una potencia tan grande para problematizar los grandes temas del presente, desde la IA hasta el cambio climático.