La última encuesta facilitada el 23 de julio por el Barcelona afirmaba que el 86% de los 3.000 socios consultados por el club aprueba la gestión de Joan Laporta. Un porcentaje excelente si se tienen en cuenta los contratiempos que se han sucedido por la manera de proceder del presidente del Barça. No es extraño por tanto que el máximo mandatario reaccionara con rapidez al último equívoco provocado por el apagón televisivo que impidió a los abonados azulgrana
-del-barcelona-se-reivindican-en-japon-en-el-estreno-de-joan-garcia-y-rashford.html" data-link-track-dtm="">presenciar la primera parte del debut del equipo en Japón. La respuesta, consciente del fallo de los medios digitales del club, fue devolver el dinero a los que habían pagado y programar en abierto por Youtube los partidos de Corea del Sur.
El enojo del barcelonismo era tan notorio que Laporta acabó con el experimento porque sabe que los socios pueden hacer la vista gorda con el proceder de los directivos mientras puedan ver y presumir del equipo de Flick. El exilio a Montjuïc ya fue llevadero porque permitió que 60.000 abonados se pudieran acoger a una excedencia hasta el regreso al Camp Nou. Y se sabe además que los socios, a pesar de ser los propietarios, no han tenido que poner ni un céntimo de más ante el crítico momento económico.







