Sabine Verheyen, vicepresidenta primera del Parlamento Europeo por los populares del PPE y ponente del Reglamento Europeo sobre la Libertad de los Medios de Comunicación que será de obligado cumplimiento en todos los Estados miembros de la UE a partir del próximo 8 de agosto, recibió a principios de julio a EL PAÍS en el despacho que ocupa en la sede de la Eurocámara en Estrasburgo. Y lo hizo “decepcionada” por los “pobres argumentos” esgrimidos durante el debate celebrado el día anterior entre los eurodiputados sobre la entrada en vigor de esta normativa, al que asistió este periódico durante un viaje financiado por la oficina española del Parlamento Europeo. Verheyen (Aquisgrán, Alemania, 60 años) conoce bien el ecosistema mediático, sus debilidades y los adversarios que acechan su pervivencia, desde las plataformas digitales que compiten por la publicidad y pueden restar visibilidad a determinadas noticias hasta los gobiernos autoritarios empeñados en amordazar el periodismo libre.
La defensa de este oficio y la pluralidad de los medios es el objetivo del Reglamento Europeo. Sintetizado como EMFA en sus siglas en inglés, conforma la primera normativa de la UE para salvaguardar el periodismo de calidad. Un concepto entendido en su considerando octavo como capacitante de la ciudadanía “para tomar decisiones con conocimiento de causa, también sobre el estado de sus democracias”. Entre otras novedades legislativas, los artículos de este Reglamento promueven la protección a los medios frente a injerencias y la obligación de que estos sean transparentes sobre su propiedad e ingresos de publicidad institucional; el control a las grandes plataformas que restringen arbitrariamente los contenidos producidos por los medios; la protección de la profesión periodística de amenazas externas que minan su independencia y de los medios públicos frente al poder político, así como la prohibición de espiar a los periodistas o a sus familiares directos y la protección de sus fuentes.








