El futuro de Marc-André Ter Stegen como azulgrana está en el limbo, aquel que los comunicados médicos oficiales definen como “su evolución marcará su disponibilidad”, después que el portero internacional alemán fuese intervenido ayer en la Sports Clínic de Burdeos por la doctora Amélie Léglise de su lesión en la espalda con la supervisión de Ignasi Moix, médico adscrito al filial de la sección de baloncesto del Barcelona. Aunque escueta, la nota emitida por el club no fue en cualquier caso inocua, puesto que utiliza el término “reintervención”, después de que el guardameta ya fuera operado por la misma doctora y las mismas dolencias en diciembre de 2023.
El Barça estima que el periodo de baja del meta podría rondar los cuatro meses, el tiempo que marca la ley para poder inscribir por larga enfermedad a otro futbolista, que en este caso sería Joan García, de 24 años, contratado del Espanyol para sustituir precisamente a Ter Stegen, de 33. El problema es que las previsiones de la entidad barcelonista son distintas a las del arquero, quien antes de la intervención anunció que estaría ausente entre dos y tres meses “por precaución y para no correr riesgos”, una vez que su anterior operación le obligó a guardar reposo “66 días, casi dos meses”, según el propio Ter Stegen. El pulso y por tanto la decisión sobre quién tiene razón queda en manos del tribunal médico de LaLiga.







