Brasil lo ha vuelto a hacer. El país sale de la vergonzosa lista de los países más hambrientos del mundo. La FAO publicó el lunes su informe sobre el estado de la seguridad alimentaria del planeta y Brasil salió del mapa del hambre, lo que significa que ha reducido a menos del 2,5% el porcentaje de su población que pasa hambre o está desnutrida.

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-silva/" data-link-track-dtm=""> El presidente Luiz Inácio Lula da Silva, que ha hecho de la lucha contra el hambre el principal leitmotiv de su trayectoria, lo celebró como una gran victoria en sus redes sociales: “Es una conquista histórica que muestra que con política públicas y compromiso con el pueblo es posible combatir el hambre y construir un país más justo y solidario”.

Cuando llegó al Gobierno en enero de 2022, Lula colocó la lucha contra el hambre como su prioridad número uno. El objetivo era sacar a Brasil del triste mapa de la ONU en 2026, al terminar su mandato, pero lo logró antes. En los últimos tres años, 24,4 millones de brasileños dejaron de estar en situación de “inseguridad alimentaria severa”, el 85% de los que se encontraban en esa condición en 2022 (33,2 millones). La causa hay que buscarla en programas sociales como el ‘Bolsa Familia’, buque insignia de las políticas sociales del Partido de los Trabajadores (PT), que reparte ayudas económicas a las familias más pobres a cambio de que demuestren que sus hijos están yendo a la escuela y están siendo vacunados. Ese es el más premiado y conocido de los proyectos englobados en el ‘Plan Brasil Sin Hambre’, que también incluye bancos de alimentos, cocinas solidarias, el aumento del salario mínimo por encima de la inflación y créditos para la agricultura familiar, entre otros.