Nueva York ha sido escenario en la tarde de este lunes de una escena que parecía sacada del rodaje de una película de acción. Pero no era un rodaje, sino la pura realidad, y el despliegue de policías en busca del sospechoso que disparó y mató a un agente e hirió al menos a dos particulares en un edificio de oficinas de Manhattan, no tuvo nada de ficción. El suceso, que se prolongó durante algo menos de dos horas desde que se oyeron los primeros disparos hasta el hallazgo del cuerpo sin vida del tirador, provocó escenas de pánico, con decenas de oficinistas saliendo a carreras del edificio o con los brazos en alto, mientras un cordón de coches policiales hacía girar sus señales luminosas. La zona fue cortada al tráfico.
El alcalde de Nueva York, Eric Adams, ha comparecido esta noche para informar de lo sucedido junto a la responsable del Departamento de Policía de la ciudad, acompañados por el fiscal de distrito de Manhattan y un largo número de oficiales de las fuerzas del orden y del Departamento de Seguridad Nacional. La rueda de prensa ha tenido lugar en el hospital al que han sido trasladados los heridos.
La comisionada del Departamento de Policía, Jessica Tish, ha confirmado los peores presagios: el tiroteo ha dejado cuatro muertos, incluido el policía. Según el relato de Tish, un BMW negro se detuvo y de él salió un hombre con un rifle M4 que caminó hacia el edificio. Inmediatamente disparó al oficial del policía y contra el vestíbulo y se dirigió al ascensor. Subió hasta el piso 33º y anduvo hasta la oficina de la firma inmobiliaria que es propietaria del edificio, donde disparó a otro hombre antes de suicidarse.










