La Administración del presidente Donald Trump ha calificado este lunes de “bofetada a las víctimas del 7 de octubre” de 2023, el ataque de Hamás a Israel que se cobró 1.200 muertos y la captura de 250 rehenes, la celebración en la ONU de una conferencia internacional para un arreglo pacífico de la cuestión palestino-israelí mediante la llamada solución de dos Estados. Tammy Bruce, la portavoz del Departamento de Estado, ha tildado también de “truco publicitario” la conferencia, con el agravante, según Washington, de “que se produce en medio de delicados esfuerzos diplomáticos para poner fin al conflicto”, las conversaciones, mediadas por Qatar, que la semana pasada fracasaron por enésima vez. Para el secretario de Estado, el halcón Marco Rubio, “lejos de promover la paz, la conferencia prolongará la guerra, envalentonará a Hamás y recompensará su obstrucción y socavará los esfuerzos del mundo real para lograr la paz”. Como Israel, EE UU no participaba en la conferencia de la ONU.

El Departamento de Estado ha difundido el comunicado pocas horas después de que, desde Escocia, el mismo Trump amonestara levemente a Israel por bloquear el acceso de la ayuda humanitaria al enclave, donde, como ha recordado este lunes el ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel Albares, “100.000 niños, entre ellos 40.000 bebés, están en riesgo de morir de hambre”. España copreside con Jordania y otros miembros de la ONU un grupo de trabajo político para establecer un calendario que permita a Palestina ingresar en la ONU como miembro de pleno derecho.