¿Tienen sentido hoy los parques zoológicos? Para unos hacen una magnífica labor de conservación, estudio y divulgación del reino animal. Para otros son simplemente cárceles para animales secuestrados de sus hogares. Más allá de polémicas y debates, cada padre debe confrontar sus propias opiniones con el bien familiar, cuando sus hijos le solicitan la clásica petición de “¿por qué no vamos al zoo?”.

Lo cierto es que ni tú has encerrado a los animales allí (a menos que casualmente tu actividad económica sí que sea esa, pero entonces no creo que tengas debates éticos ni te pongas a leer columnas de este tipo), ni la situación del zoo cambiará porque una sola familia vaya o no vaya. Pero cada pequeña decisión va sumando. Y es entonces cuando un simple plan de un día puede provocar una división en la familia o, por lo menos, un enfado entre adultos (si no son de la misma opinión) o con los críos, si nos negamos en rotundo.

Por eso, si estas vacaciones surge en casa el debate de “¿hay que llevar a los niños al zoo?”, aquí te traigo razones a favor y en contra para visitarlo con tus hijos. Ojalá te ayuden a decidirte con más convicción. Por supuesto, son reflexiones genéricas, porque cada zoo tiene unas instalaciones y trabajadores distintos, y además, en principio, todo el mundo que trabaja allí con animales lo hace desde el amor y el respeto hacia estos seres vivos.