De pequeño, Ermenegildo Zegna (Turín, 69 años) soñaba con ser esquiador profesional. Gildo, como lo llaman en su familia, aprendió a esquiar en Bielmonte, en los Alpes Bielleses. La estación de esquí piamontesa está en el corazón de Oasi Zegna, el parque natural creado por su abuelo, el fundador de la casa de sastrería italiana que lleva su nombre. Al final, Gildo se ha dedicado a un trabajo casi tan exigente y arriesgado como el esquí de montaña: el negocio del lujo. En 1982, tras estudiar Economía en la Universidad de Londres y hacer un máster en el Harvard Business School, entró en la empresa familiar. Desde 1997 es presidente y CEO del grupo.
En estos casi 30 años al mando de Zegna, el empresario ha expandido el porfolio del holding, adquiriendo marcas como Tom Ford y Thom Browne. Ha internacionalizado la compañía, la ha sacado a Bolsa en Wall Street y la ha guiado con mano firme en momentos difíciles. Tiene 7.100 empleados y en 2024 registró unos ingresos de 1.950 millones de euros. “En las crisis siempre hay oportunidades. Hay personas que ven el vaso medio vacío. Yo siempre lo veo medio lleno”, afirma a El País Semanal en un perfecto español que aprendió de joven en Barcelona. Es un día de junio y el termómetro marca 40 grados en Dubái, pero Zegna va impecable con su traje de lino de cachemir ultraligero hecho a medida.











