Es un día raro en la sede de la delegación de la Unión Europea en Pekín. La misma sala donde la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, compareció en su última visita para hablar de la necesidad de “reducir riesgos” frente a China se ha convertido esta tarde en una pasarela para drag queens del gigante asiático. En la estancia se mezcla el olor a laca con el parloteo de una docena de artistas venidas de distintos rincones del país, de Shanghái a Chengdu. Se han ...
desplegado enormes mesas donde los hombres se van transformando gracias a tacones imposibles, pestañas kilométricas, pelucas voluminosas, joyas de fantasía, prótesis de senos, guantes sedosos y vestidos de lentejuelas. Otras han venido directamente vestidas para la cita.
“Normalmente, no tenemos este glamour en esta sala de trabajo de la UE”, confiesa Luis Melgar, consejero de derechos humanos de la delegación europea. Melgar es el responsable de poner en marcha esta actividad de concienciación e intercambio de experiencias para el colectivo LGTBIQ+ de la República Popular. Forma parte del programa de la semana de la diversidad, celebrado junto a otras embajadas comunitarias en Pekín. La idea ha sido invitar a las drags chinas a un “lugar seguro” donde puedan encontrarse y expresarse, y juntarlas con dos drag queens europeas y un representante de la Federación Española de Gays y Lesbianas, venidos para la ocasión.










