Se ha pasado toda la campaña de promoción negando los paralelismos con su historia personal. “Lo que menos me gustaría es que la gente tratara de hacer como con Mi reno de peluche, porque sería imposible: hay tantas influencias, tantas historias de tantos amigos…”, replicaba Lena Dunham ante las insistentes especulaciones que relacionaban la trama de Sin medida, su nueva serie para Netflix, con su sonada ruptura con el cantante y compositor Jack Antonoff. La creadora de Girls y el miembro de bandas como Fun y Bleachers fueron la pareja milenial por antonomasia de la pasada década en Hollywood. Dos fuerzas creativas que unieron sus caminos durante cinco años en un romance tan aspiracional que hasta la mismísima Taylor Swift escribió una canción —You Are In Love— inspirada en los elogios que su amiga Lena dedicaba a su chico, productor también de varios de los éxitos de la cantante. Ocho años después de su separación, en diciembre de 2017, su historia de amor, calificada como “una de las más tristes” y que puso de luto a toda una generación, ha vuelto a los titulares por las similitudes, tan evidentes como dolorosas, con su nueva serie.

Sin medida narra la historia de Jessica, una explosiva treintañera neoyorquina (Megan Stalter) que, tras romper con su novio Zev (Michael Zegen), se traslada a Londres para recomponer su vida tras un desmoronamiento tanto personal como profesional. Allí conoce a Félix (Will Sharpe), un músico indie alejado del ideal romántico a lo Hugh Grant o Colin Firth, y descubre que los problemas sentimentales también cruzan el Atlántico. Pese a que Dunham insiste en que solo es “un 5% autobiográfica”, la sinopsis recuerda poderosamente a su propia vida y ha hecho que decenas de tuiteros y periodistas hayan dirigido su animadversión hacia el músico. “Lena Dunham dice que el ex de Sin medida no es Jack Antonoff... Entonces, ¿por qué de repente me parece un imbécil?”, se preguntaba hace unos días la revista Jezebel.