Los enfrentamientos fronterizos entre los Ejércitos de Tailandia y Camboya se han recrudecido desde primera hora de este viernes, en el segundo día consecutivo de hostilidades armadas. El líder tailandés, Phumtham Wechayachai, ha alertado de que los choques “podrían derivar en una guerra” aunque ha reconocido que “de momento, se mantienen limitados”. Las autoridades tailandesas han elevado a 15 los muertos en su territorio, 14 de ellos civiles, y cifran en 100.672 los evacuados en cuatro provincias del este del país. Phnom Penh, por su parte, no ha confirmado datos, pero informes locales citados por agencias internacionales aseguran que más de 20.000 personas han tenido que ser desplazadas de varias provincias septentrionales. El intercambio de fuego marca la peor escalada militar entre ambos países en más de una década y agrava una disputa fronteriza sin resolver desde la época colonial.

Según un funcionario militar tailandés citado por Reuters, los combates del viernes se han extendido a 12 puntos de la frontera, el doble que en la jornada anterior. Se han concentrado en el área limítrofe de las provincias tailandesas de Surin y Ubon Ratchathani, donde el Ejército ha denunciado ataques prolongados con artillería pesada y sistemas de lanzacohetes BM-21 de fabricación rusa desde el lado camboyano. Según un comunicado de las autoridades castrenses, las fuerzas tailandesas “han respondido con disparos adecuados a la situación táctica, en proporción al ataque recibido”.