Desde que regresó a la Casa Blanca en enero pasado, y antes, en campaña, Donald Trump ha defendido su despiadada política migratoria sobre la suposición de que otros países envían a sus peores criminales para que cometan delitos en Estados Unidos. Pero el viernes fue su propio Gobierno el que importó desde Venezuela al autor de un triple asesinato en Madrid. Es un ciudadano estadounidense al que en los círculos policiales, judiciales y mediáticos españoles se le conoce como “el triple asesino de Usera”. Se llama Dahud Hanid Ortiz.

No llegó con grilletes y un mono de color naranja. Lo hizo blandiendo una banderita con las barras y estrellas y una sonrisa de oreja a oreja. No se sabe aún cómo, Ortiz se coló en un grupo de diez hombres estadounidenses liberados por el régimen chavista de Nicolás Maduro y presentados a la opinión pública del país como “presos políticos”, “indebidamente arrestados”.

Este miércoles, un portavoz del Departamento de Estado respondió en un correo electrónico a EL PAÍS que con el canje, que permitió el regreso a su país de 252 presos venezolanos deportados por Washington a El Salvador, donde estaban encarcelados, Estados Unidos había “logrado la liberación de todos sus ciudadanos detenidos en Venezuela, muchos de los cuales denunciaron haber sido sometidos a tortura y otras duras condiciones”. También adujo que “por motivos de privacidad” no entraría en “detalles de ningún caso específico”.