Carolina Bianchi (Porto Alegre, 39 años) es consciente de que la expectación por su regreso al festival Grec está por las nubes. “Nunca estuve preparada para lo que ha ocurrido”, aclara esta creadora de teatro, escritora e intérprete en videoconferencia desde un hotel en Atenas, donde está de gira, pocos días antes de volver a Barcelona. La directora del colectivo Cara de Cavalo de Sâo Paulo presenta mañana y el sábado en el Teatre Lliure de Montjuic The Brotherhood, la segunda parte de La Cadela Força, su trilogía sobre violencia y el papel del arte en el trauma.
Han pasado dos años desde que Bianchi estrenara La novia y el buenas noches Cenicienta, una performance que conmocionó el festival barcelonés tras su polémico pasó por Aviñón. Bianchi lo revolucionó todo con la crítica rendida a su radicalidad en escena: se llevó el premio al mejor debut internacional del Sindicato Francés de la Crítica y a finales de julio recogerá el León de Plata de la Bienal de Danza de Venecia 2025. En aquella obra, que todavía sigue girando por Europa, la brasileña salía a escena y perdía la conciencia tras tomar una mezcla de tranquilizantes similar al boa noite, cinderela, la sustancia parecida a la burundanga con la que le drogaron para violarla cuando vivía en Brasil.






