Demasiado bueno para ser americano. Nadie en el sector se creía que el móvil, último negocio de la larga lista con la que la familia Trump se enriquece mientras el patriarca está de regreso en la Casa Blanca, estuviera realmente fabricado en Estados Unidos, como defendieron los hijos varones mayores del presidente republicano durante la presentación del smartphone T1 en Nueva York.

El precio −499 dólares (unos 430 euros)− y la rapidez con la que iban a servirse las primeras unidades (previstas para septiembre) parecían incompatible con la posibilidad de que este luciera la etiqueta Made in USA. Este jueves, los responsables de Trump Mobile, se rindieron a la evidencia y eliminaron de su sitio web las referencias que proclamaban que el T1 Phone se producirá en casa.

El cambio lo advirtió la web The Verge este miércoles. El nuevo lenguaje promocional, ciertamente más abstracto, dice ahora que el smartphone ha sido “diseñado con los valores estadounidenses en mente”.

Según la nueva descripción, el T1 Phone ha sido “creado aquí mismo en Estados Unidos” y con “manos estadounidenses detrás de cada dispositivo”. Sin embargo, ya no se afirma explícitamente que será fabricado en territorio nacional, sino dice que será “diseñado con los valores estadounidenses en mente”. No es la única rebaja de expectativas de los Trump, que inicialmente anunciaron que el móvil vendría con una pantalla de 6,78 pulgadas, que ha quedado ajustada a 6,25 pulgadas.