Dice el oncólogo César Rodríguez, que el cáncer es como una especie de “golpe de Estado” de nuestras propias células: de repente, estas meticulosas máquinas biológicas comienzan a comportarse de un modo extraño en el organismo, proliferan de forma descontrolada, sin freno, y se vuelven contra uno mismo. Así se desarrolla una enfermedad que, en los últimos años, se ha convertido ya en la principal causa de muerte en todo el globo: cada año se reportan 10 millones de muertes por esta dolencia y se diagnostican 19 millones de nuevos casos. Según la última edición del Atlas del Cáncer, editado por la Sociedad Estadounidense del Cáncer y la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer, el de pulmón es el más frecuente —y el que más muertes causa—. La guía científica también subraya que, en los países ricos, el cáncer de colon está aumentando en adultos jóvenes, un fenómeno que, probablemente, está relacionado con el aumento de la obesidad y de una alimentación poco saludable, proponen los editores del informe.

El Atlas, que radiografía la situación del cáncer en todo el mundo y recopila la evidencia científica más actualizada sobre esta enfermedad, recuerda que la mitad de las muertes por cáncer son atribuibles a factores de riesgo evitables. Esto significa que, detrás de esa dolencia que ha abocado al fallecimiento de alguien, hay comportamientos o hábitos poco saludables que podrían prevenirse. Por ejemplo, fumar o beber alcohol. Según el informe científico, el tabaco está detrás del 20% de los fallecimientos por cáncer, más de 740.000 nuevos casos se deben al consumo de alcohol y al menos 13 tumores están vinculados con el exceso de grasa corporal.