Ha muerto en Roma este martes a los 75 años años, por una bronconeumonía, Alvaro Vitali, uno de los reyes de las comedias eróticas italianas de serie B que llenaban cines en los años setenta y ochenta, y fue famoso sobre todo por su personaje de Pierino ―en realidad solo dos títulos y uno tardío en 1990 que fue un fiasco―, que en España fue rebautizado como Jaimito. Hablamos del jurásico cinematográfico para las generaciones posteriores, porque de hecho casi ha envejecido más que el cine mudo: películas de bajo nivel y presupuesto, difíciles de ver (y creer) hoy salvo con interés arqueológico y que por puro desfase solo el tiempo ha llegado incluso a convertir en objeto de culto del cine cut...

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re. En España parte de su éxito se debió a que llegaron al inicio de la democracia y con el inicio del llamado destape, en un país que salía de la censura y la represión sexual.

Las películas de Jaimito, clasificadas para mayores de 18 años, pueden mandar hoy a la planta de cuidados intensivos con serios daños cerebrales a defensores acérrimos de lo políticamente correcto. Eran una sucesión de chistes malos y verdes, o ambas cosas, y todo un repertorio de escenas equívocas con enfermeras, profesoras particulares o mujeres policía que enseñaban la liga, se duchaban con la puerta entreabierta o se desnudaban frente el ojo de la cerradura ante un supuesto adolescente a quien las hormonas salían por las orejas. Aunque Vitali ya tenía 25 años cuando empezó a explotar este filón. Pero sus peculiares rasgos le hicieron idóneo para el personaje, además de su talento cómico y vestirse como un escolar.