La norma decretada por el Gobierno de Donald Trump para paralizar la llegada de estudiantes extranjeros a Estados Unidos es un destrozo para la economía del país. Pero también puede resultar un balón de oxígeno para las escuelas de negocios europeas. Los números varían según las fuentes, pero el desgarro económico resulta inmenso. El Instituto de Educación Internacional (IIE, en sus siglas inglesas) estima que hay más de 1,1 millones de estudiantes foráneos. El 6% de la enseñanza superior. En el curso 2023-2024 estos alumnos aportaron, acorde con la Asociación Nacional de Consejeros de Estudiantes Extranjeros (Nafsa), 43.800 millones de dólares (unos 38.400 millones de euros).
Aunque ese monto se queda pequeño. En 2023, según el Departamento de Seguridad Nacional, cursaron más de 1,3 millones de títulos de educación superior. El primer daño colateral es China. Los estudiantes en el ejercicio académico 2023-2024 se redujeron en 277.000, una caída del 25% con respecto a su máximo de hace cuatro años. Pese a las dificultades, las solicitudes de permisos de trabajo temporal de posgrado aumentaron un 12% ese curso frente al año anterior.
Esta situación beneficia a las grandes escuelas europeas, que están atrayendo, sobre todo, el talento de América Latina y Canadá. Sin olvidar el del Viejo Continente. No es un juego de suma cero.






