Las orcas suelen internarse en altas profundidades y recorrer largas distancias en el mar. Cuando se cruzan frente a la mirada humana, es un verdadero golpe de suerte. Lo que se sabe de ellas es aún limitado. Un nuevo estudio de la revista Current Biology revela otro aspecto inexplorado sobre el más grande de los delfines: pueden fabricar herramientas a partir de algas marinas para acicalarse. Un dato más que refuerza nuestro conocimiento sobre su inteligencia y complejidad social, escondida bajo la superficie del océano.
Michael Weiss, director del Centro de Investigación de Ballenas en Estados Unidos, junto a sus colegas, dieron con este hallazgo mientras realizaban observaciones con drones a orcas pertenecientes a una población con menos de 80 ejemplares en el mar Salish al noroeste del océano Pacífico, entre Columbia Británica (Canadá) y Washington (EE UU). La investigación publicada este lunes indica que las orcas no solo usan las herramientas, sino que también las fabrican, y que estos objetos se utilizan de una forma nunca antes registrada en mamíferos marinos.
“Estas orcas manipulan y cambian el objeto en su entorno en lugar de simplemente usar un objeto en su forma actual”, dijo Weiss, durante una conferencia de prensa celebrada el jueves pasado. Gracias a las imágenes de alta resolución captadas por las aeronaves, los investigadores descubrieron que estos cetáceos robustos, de color negro y manchas blancas creaban herramientas rompiendo los extremos de los tallos de un kelp, un subgrupo de algas pardas de gran tamaño. Luego, tendían a presionar trozos de 60 cm contra un compañero y las hacían rodar entre sus cuerpos a lo largo de periodos prolongados. Durante el contacto, las orcas giraban y torcían sus cuerpos, a menudo adoptando una postura “en forma de s”. Este comportamiento cultural, como lo definen en el estudio, sería “exclusivo de las orcas residentes del sur”.










