Vista de parte del material de desecho acumulado en las bombas y tubos de una instalación de depuración de agua en Badajoz. EFE/ José Luis Real

Madrid, (EFE).- Las toallitas húmedas para higiene personal cuyo uso está ampliamente extendido generan un grave problema ambiental: no se desintegran en el inodoro como el papel higiénico, lo que congestiona las redes de alcantarillado con un sobrecoste técnico millonario, algo que el Gobierno quiere combatir con una normativa en desarrollo de la que se cumplen nuevos plazos.

El problema de las toallitas húmedas de un solo uso es que aun siendo biodegradables, no son dispersables a causa de las fibras con las que están fabricadas. No se deshacen en el agua a corto plazo, sino que los residuos se acumulan «de forma masiva en las tuberías», según explica a Efe el presidente de la Asociación Española de Abastecimientos de Agua y Saneamiento (Daquas), Jesús Maza.

Se trata de un problema, que oculto bajo las calles, genera daños estructurales en «el sistema de saneamiento, dado que nunca fue diseñado para este tipo de residuos».

La acumulación de toallitas húmedas en las redes genera un sobrecoste de hasta 230 millones de euros al año en el sistema de depuración de aguas por saturación, según el presidente de Daquas.