Miguel Ángel Noceda (Comillas, Cantabria, 1957) trabajó durante 33 años en EL PAÍS, donde fue redactor jefe, como periodista especializado en información económica. Ahora acaba de publicar Fiascos, S. A. (Debate), un libro donde se repasan los grandes fracasos empresariales desde que llegó la democracia. En sus páginas desfilan nombres como Rumasa, Banca Catalana, Banesto, KIO, Ibercorp, Gowex, Abengoa, Marsans, Fadesa, Pescanova, Bankia o Banco Popular, entre otros.
Pregunta. El título es un poco benevolente. El término fiasco lleva implícita cierta dosis de involuntariedad. ¿No cree que habría sido mejor titularlo Fraudes S. A.?
Respuesta. Puede ser, pero muchas de las veces el fraude fue más involuntario que voluntario. La palabra fiasco remite a fracaso, decepción o resultado adverso de algo que se esperaba que terminase bien. Además, en el subtítulo se habla de fracasos y en el contraportada se hace mención a los grandes casos de corrupción del país.
P. ¿Ve elementos comunes entre los casos que relata?
R. Se parecen en que sus protagonistas buscan un beneficio personal en contra de una gran masa de perjudicados. Algunos casos no tuvieron un nivel de fraude muy alto, pero su repercusión social fue muy fuerte, caso de Ibercorp (por la implicación del gobernador del Banco de España, Mariano Rubio) o Gescartera, en el que un iluminado hizo tambalear al segundo Gobierno de Aznar.






