El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el de la Generalitat, Salvador Illa, celebraron el viernes por sorpresa una reunión en La Moncloa, que no figuraba en la agenda y de la que no dieron después información alguna. El mutismo sobre el encuentro, que coincidió con la entrada en la sede del PSOE de agentes de la UCO, generó todo tipo de especulaciones. El president se encargó ayer en un acto de partido de despejar todas las dudas. “Hemos actuado al primer indicio. El presidente ha actuado con contundencia y rotundidad. Ha actuado rápido y bien. Tiene todo nuestro apoyo, el mío y el del PSC”, afirmó sobre las medidas que se han tomado sobre el caso Cerdán.
Bajo un sol aplastante, Illa clausuró las jornadas sobre formación que las Joventuts dels Socialistes celebran cada año en una casa de colonias de Castellou de Bages (Barcelona). En su discurso, el también primer secretario del PSC reconoció que este era un momento “de dolor” para la familia socialista al tiempo que apeló a la “seriedad” y al “rigor” del partido y de mostrar el compromiso con el PSC, el PSOE y el conjunto de la organización. Alineado con Sánchez, del que elogió “su coraje y valentía” por negarse a destinar el 5% del presupuesto en Defensa como le exige Trump, Illa se sumó a la ola de críticas contra José María Aznar. El expresidente dijo que Sánchez pudo alterar en su día el resultado de las elecciones. “Presidió el Gobierno de la Guerra de Irak, el de la corrupción de sus vicepresidentes y el de las mentiras del 11-M, ¡Un poco de humildad!”, le respondió.







