“Si no hubiera salido del armario, habría entrado en un bucle descendente”, dice Tom Daley. “No habría sido capaz de ganar el oro olímpico”.
Muchos deportistas ocultan su homosexualidad hasta que se retiran, si es que dejan de hacerlo. El saltador de natación más popular de todos los tiempos, el único en desafiar el monopolio de China y el primero en conquistar cinco medallas olímpicas en la plataforma de 10 metros, prefirió hacer pública su orientación sexual cuando todavía no alcanzaba el pico de su potencial competitivo. Tenía 19 años en 2013 cuando rechazó la consigna de su agente comercial y le dijo que le importaba un bledo si los fans y los patrocinadores de Oriente Medio se disgustaban. Su vídeo en Youtube provocó una conmoción en el comité olímpico del Reino Unido.
“Camino de los Juegos de Londres me sucedieron muchas cosas”, explica. “Mi padre, que había sido mi gran apoyo en todas las competiciones, acababa de morir. Tenía que competir en unos Juegos ante la afición de mi país al tiempo que intentaba descubrir mi sexualidad... Cuando tienes 17 años todavía estás descubriendo quién eres. Tener que hacerlo bajo el escrutinio público y bajo tanta presión hizo que para mí los Juegos de 2012 supusieran un gran desafío”.






