Un grupo de más de 200 vecinos de Torrejón de Ardoz se ha reunido este sábado en la Plaza España del municipio madrileño para condenar y llorar la muerte de Abderrahim, este martes por la que se investiga a un policía municipal que no estaba de servicio, después de un presunto intento de robarle el móvil. La familia, presente en la protesta, ha pedido justicia entre gritos y lágrimas. También han acudido colectivos antirracistas que han denunciado una política estructural de persecución a los migrantes.

La concentración estaba convocada para el medio día. Minutos antes, vecinos que conocían a Abderrahim compartían en una esquina de la plaza impresiones sobre la muerte del joven marroquí. “Era un buen chaval”, ha dicho uno de ellos, que justificaba así su presencia en la concentración: “Venimos a protestar porque lo que hay detrás de todo esto es odio y racismo”. A su lado, un segundo hombre ha defendido que “no era necesario que le hicieran [a Abderrahim] lo que le hicieron, era un chaval que no pesaba ni 60 kilos, con doblarle un brazo habría bastado”.

La manifestación comenzó sin ningún guion. Carlos Buendía (37 años, Torrejón de Ardoz), integrante del colectivo Corredor en Lucha y gestor ad hoc del megáfono, ha invitado a los asistentes a que espontáneamente tomarán la palabra. Mientras la timidez se rompía, la muchedumbre rugía al coro de “las vidas moras también importan” o “fuera fascistas de nuestros barrios”.