“NSDABI: Quemad el Duden” fue la propuesta elegida en una votación anónima realizada en un instituto en Giessen, al norte de Fráncfort. El Duden es el diccionario de la lengua alemana y el lema hace alusión a las siglas del partido nazi (NSDAP) y a la quema de libros. Otra de las propuestas fue “Abi macht frei” (la selectividad os hará libres), casi igual al “Arbeit macht frei” (El trabajo os hará libres) que se podía leer en la puerta de algunos campos de concentración nazis.

Seguramente fue solo un grupo el que promovió estas propuestas, recuerda su director, Dirk Hölscher, que debido a la investigación que adelantan las autoridades alemanas no puede dar más información, según explica a EL PAÍS. Pero una cosa está clara: que los símbolos de extrema derecha se han vuelto mucho más comunes dentro y fuera de las escuelas. Se han relativizado de tal manera, que cada vez más gente habla en Alemania de una nueva cultura juvenil.

No han vivido la posguerra, ni la división de Alemania, ni la reunificación. Han crecido en un estado de crisis permanente y en los últimos años con el alza de Alternativa para Alemania (AfD), el partido que ha normalizado las posiciones de extrema derecha. La popularidad de estas ideas quedó también patente hace un año, cuando se viralizó un vídeo con un grupo de jóvenes coreando consignas racistas en la terraza de un conocido club en la exclusiva isla alemana de Sylt. Lejos de pensar en cómo podía ser visto por otras personas, no dudaron en subirlo a las redes.