La guerra comercial con Estados Unidos no ha resuelto los roces que la Unión Europea tiene con la otra gran potencial mundial, China. La Comisión Europea ha decidido excluir las compras públicas de dispositivos sanitarios por valor de más de cinco millones de euros y, además, no permite que en las ofertas ganadoras de los concursos haya más de la mitad de productos chinos. Con esta decisión, anunciada este viernes, Bruselas estrena su Instrumento de Contratación Pública Internacional, una nueva herramientas para defender las posiciones comunitarias en un contexto de creciente guerra comercial.
La Unión Europea creó en la pasada legislatura un mecanismo con el que pretende vigilar que haya reciprocidad en la contratación pública internacional. Es decir, controlar que que las empresas europeas que se presentan a concursos en Administraciones de terceros países tengan el mismo trato y condiciones que las firmas no europeas reciben en la UE. Esto permite a la Comisión, si después de una investigación llega a la conclusión de que no es así, responder con represalias equivalentes.
La herramienta, como también lo es el Instrumento Anticoerción, más vinculado al comercio, se creo pensando sobre todo en China, como método de disuasión. Y ha sido precisamente con China con el país que se ha estrenado, en una decisión que viene a demostrar que el acercamiento entre la UE y el gigante asiático no va a ser tan sencillo como podría pensarse en principio ahora que hay una guerra comercial abierta con Estados Unidos.






