“Estoy a favor de la libre portación de armas, definitivamente”, decía Javier Milei antes de ser presidente. Aunque durante la campaña electoral y después de ser electo moderó su discurso, las medidas de su Gobierno avanzan hacia la desregulación de la tenencia de armas de fuego en manos civiles. Ya bajó la edad de acceso, facilitó los trámites para tener armas y ahora, mediante un nuevo decreto, derogó la prohibición vigente de adquirir y utilizar armas semiautomáticas de alto calibre, como fusiles, carabinas o subametralladoras. “Es una medida muy peligrosa y no trae ningún beneficio social”, alertan en la Red Argentina para el Desarme.

El decreto 397/25, firmado por Javier Milei y publicitado este miércoles, establece “un régimen de autorización especial para los actos de adquisición y tenencia de armas semiautomáticas alimentadas con cargadores de quita y pon”, “derivadas de armas de uso militar de calibre superior al .22 LR”. El régimen especial aún debe ser desarrollado por el organismo que tendrá a cargo su aplicación, la Agencia Nacional de Materiales Controlados (ANMAC).

En las armas semiautomáticas, la recarga es ejecutada por el propio dispositivo después de disparar: cada presión del gatillo equivale a un tiro. Se diferencian de las armas de repetición, en las que la recarga es manual, y de las automáticas, en las que se pueden realizar múltiples disparos al mantener presionado el gatillo.