La crisis desatada por la investigación a Santos Cerdán ha impactado de lleno en el Gobierno de María Chivite en Navarra, lugar de nacimiento de la trama, según las investigaciones de la UCO, pero la presidenta socialista cuenta por ahora con la fidelidad de sus socios para resistir el terremoto. Soporta una enorme presión de la oposición de derechas (UPN, PPN y Vox) pero, en medio de una gran inquietud por futuras revelaciones de la investigación en marcha, Chivite se aferra a la estabilidad parlamentaria que le ofrecen sus aliados. Cuenta por ahora con los votos de Geroa Bai y Contigo-Zurekin y con un apoyo estable de EH Bildu, con el que ha sacado adelante los seis presupuestos aprobados durante sus dos mandatos (2019-2025).

En este momento, a los socialistas navarros les parece remota la posibilidad de una moción de censura porque los socios en el Ejecutivo y EH Bildu suman 30 de los 50 votos en la Cámara. Los otros 20 son los correspondientes a los grupos de la derecha, que necesitarían sí o sí el apoyo de la coalición abertzale o de Geroa Bai. Pese a las presiones, Chivite quiere mantenerse.

Este jueves, justo antes de la sesión de control, la presidenta de la comunidad compareció ante los medios para defenderse: “Avancé el empeño como presidenta y como secretaria general en vender la limpieza y la honorabilidad tanto del Gobierno como del PSN, y efectivamente ha sido así con el caso del compañero Ramón. Dije caiga quién caiga y así es como estoy cumpliendo”.