A la espera de que la realidad respalde los buenos augurios, el cartel del último acto de la temporada parece inmejorable. Se enfrentan Real Madrid, claro dominador de la temporada regular, y Valencia, el equipo que mejor baloncesto ha realizado en esta campaña. Dos plantillas profundas y talentosas a las que les llega la final en un buen momento. Temporadas tan largas y exigentes como las actuales (85 partidos ha disputado el Real Madrid; 62 el Valencia) provocan inevitables vaivenes en el estado deportivo, energético y anímico de los equipos, y no siempre coinciden las grandes citas con los mejores estados de forma. En este caso, la sensación es que ambos alcanzan el último obstáculo en un buen estado de revista y dispuestos a ofrecer una atractiva batalla.
El Madrid ejerce de favorito por diversas razones. Primero, los números. Su récord en la temporada regular es tremendo (30-4) y su sprint final le llevó a ganar los 22 últimos partidos. El premio de tener la ventaja de campo, si nos atenemos a lo que cuenta la historia, les hace casi campeones, pues los blancos llevan 29 partidos consecutivos sin perder en su pista. Para encontrar una derrota hay que remontarse al 31 de marzo de 2024. Una barbaridad.






