El Supremo de Estados Unidos dictó este jueves sentencia sobre uno de los asuntos más controvertidos en la sociedad estadounidense actual: los tratamientos de género a los menores trans. En una votación de seis contra tres, el alto tribunal da la razón a Tennessee y, con ello, a los al menos 26 Estados gobernados por el Partido Republicano que han prohibido desde desde 2021 la administración de esos cuidados hasta los 18 años, con el consentimiento de los padres y asesoramiento médico.

Los seis jueces de la mayoría conservadora del Tribunal Supremo han apoyado la decisión, aunque alguno de ellos introduciendo sus propios matices. En cambio, las tres juezas progresistas han presentado votos particulares discordantes.

“Este caso conlleva el peso de intensos debates científicos y políticos sobre la seguridad, la eficacia y la idoneidad de los tratamientos médicos en un campo en constante evolución”, admite el presidente del Supremo, John Roberts, autor de la sentencia. Sin embargo, sostiene que la función del Tribunal no es “juzgar la sensatez, la equidad o la lógica” de la norma, sino solo garantizar que la ley no viole el derecho a la igualdad. “Y no lo hace. Por lo tanto, las cuestiones relativas a la política de la ley se dejan, como corresponde, en manos del pueblo, sus representantes electos y el proceso democrático”, dice, adoptando una posición que ya anticipó en la vista oral del caso.