Los que hayan intentado comprar entradas para la gira de Bad Bunny por Europa habrán conocido de primera mano el fenómeno de su éxito. Hasta El Mundo Today le ha dedicado una noticia satírica. El fenómeno de Benito Antonio Martínez Ocasio, aka Bad Bunny, se extiende también entre referentes feministas y LGTBIQA+ como Henar Álvarez, Nerea Pérez de las Heras o Rodrigo Cuevas.

Con su último disco, un homenaje a la resistencia anticolonial y los ritmos populares de su amado Puerto Rico, el Conejo Malo se ha ganado el respeto de iconos de la salsa como Willy Colón, ha emocionado a las comunidades migrantes y ha puesto a bailar hasta a mis amigas más indies.

Y, sin embargo, aunque no hay día que no suene en mi móvil DeBÍ TiRAR MáS FOToS, defiendo mucho su anterior álbum, nadie sabe lo que va a pasar mañana. Se trata de un disco más arriesgado, trapero y oscuro, lleno de referencias queer, que recibió acusaciones de erotizar la violencia machista o de dar un mal ejemplo a la juventud, como analicé en un artículo en Pikara Magazine. Descifré entonces el fragmento de la letra de Baticano que, difundida de forma descontextualizada, había disparado las alarmas de creadoras de contenido como la psicóloga María Esclápez al tener una descripción de sexo explícito.