Gustavo Ocampo mató a su pareja, Pedro G., de una forma cruel en abril de 2022 en el piso que compartían el distrito madrileño de Puente de Vallecas. Le infligió hasta 71 heridas con diferentes utensilios, entre ellos varios destornilladores. Recibió una condena de seis años de prisión por el homicidio. El caso fue bautizado como crimen del ritual, aunque la sentencia condenó a Gustavo en noviembre de 2024 no contempló la intervención divina, sino la alteración psíquica del acusado por consumo de drogas. Ahora, un nuevo fallo del Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) ordena a la Audiencia Provincial a motivar con más argumentos la rebaja de pena por este homicidio debido a esta eximente por trastorno psicótico.

Cuando la policía llegó al piso aquella mañana, el homicida se resistió a abrir y, finalmente, lo hizo prácticamente desnudo y protegido por una imagen de Jesucristo con dos palos cruzados. Con ese mismo póster había grabado un vídeo que subió a sus redes sociales en el que pedía perdón minutos antes de acabar con la vida de su novio. En ese mismo escenario en el que se veía un pasillo, ropa tirada por el suelo y algunos libros esotéricos, la policía encontró después el cuerpo de la víctima, tumbado en el salón. El fallo judicial apunta que el ataque pudo durar “15 minutos como mínimo”.