El fuego cruzado entre Israel e Irán que amenaza con empujar a Oriente Próximo hacia una guerra sin precedentes en décadas no solo no remite sino que este domingo ha ido en aumento. Sin dar tregua, Israel bombardeó durante la madrugada 80 objetivos solo en la capital iraní, según su ejército, mientras Teherán respondía, también por segunda noche consecutiva, con dos oleadas de ataques y el lanzamiento de decenas de misiles balísticos contra territorio israelí. Ya por la tarde, la República Islámica ha lanzado una tercera andanada de proyectiles contra su enemigo, esta vez a plena luz del día, algo que hasta ahora no había sucedido.
Nunca los misiles iraníes, lanzados desde distancias de unos 2.000 kilómetros, habían causado tantos estragos en el Estado judío ni aumentado como ahora la sensación de vulnerabilidad de muchos israelíes. En las últimas horas, estos proyectiles han matado al menos a 11 personas: seis en un edificio de Tel Aviv —hay también tres desaparecidos— y cuatro cerca de Haifa, en el norte. Los heridos se calculan en unos 140. Ha habido, además, algunos daños en tuberías y líneas de distribución de la refinería de Haifa, la mayor instalación de este tipo en Israel, según informan medios locales citando fuentes de la compañía gestora, Bazan.







