La fuerza de gravedad es la interacción más débil de las que existen en la naturaleza y es la que hace que dos cuerpos se atraigan entre sí. Todos hemos experimentado muchas veces soltar un objeto que tienes en la mano. Lo que ocurre entonces es que cae y choca contra el suelo. Seguro que has oído hablar de la manzana de Isaac Newton, eso que se cuenta sobre el físico inglés que estaba sentado bajo un árbol y observó como una manzana caía hasta la hierba. Se dice que entonces pensó que por qué caía la manzana, pero la Luna no. Y a partir de ahí comenzó su investigación sobre la gravedad.
Lo que sabíamos, aquello que identificaron Newton y Galileo, es que la gravedad provoca una aceleración. El objeto que inicialmente estaba quieto en tu mano cae con aceleración cuando dejas de sujetarlo. Como te decía al principio, la fuerza de gravedad es la que hace que dos objetos se atraigan entre sí. Y esa atracción, o esa fuerza, depende de dos cosas: en este caso, la masa que tiene la Tierra y la masa que tiene el objeto que suelta tu mano.
Es importante saber que la aceleración es independiente de la masa del cuerpo que cae. Si yo quiero acelerar algo que es muy grande tengo que hacer mucha fuerza, si tengo que acelerar algo que es más pequeño tengo que hacer menos fuerza, pero la aceleración es la misma. Esto es lo que demostró Galileo cuando se subió a la torre de Pisa y tiró bolas de metal con diferentes masas para demostrar que el tiempo de descenso es independiente de la masa del objeto que cae porque la aceleración provocada por la fuerza de gravedad es la misma. Si te preguntas por qué no dejó caer plumas u hojas de árbol, la explicación es que no lo hizo para no tener que preocuparse además del efecto del rozamiento.






