Fue cayendo el sol, con la noche ganando el espacio que le corresponde. Fue en un escenario oscuro, iluminado por una pantalla y luces blancas. Fue allí donde María Arnal presentó su espectáculo “Ama”, y allí fue donde triunfó. En una jornada pautada por la presencia de artistas locales entre los que destacaron Tarta Relena y Refree & El Niño de Elche, la música que se hace cerca y que bebe de nuestras propias tradiciones se abrió camino entre la amalgama de sonidos que vienen de más allá. También triunfaron Plaid y Alva Noto con Fennesz en una jornada en la que la protesta por Palestina se vivió más en los escenarios que entre el público que llenó la segunda jornada diurna del festival.

María Arnal volvió a hacer de María Arnal, es decir, rodear su voz, poderosa, dúctil y cristalina con un entorno digital pautado en ocasiones con bases graves, en otras por sonidos no articulados y siempre bajo una perspectiva pop que convierte la propuesta en amable a la vez que contemporánea y exportable. La ayudaron voces pregrabadas, la suya misma, y un cuerpo de cinco bailarinas. Hubo canciones que sonaron tradicionales, como “Pellizco”, mientras que otras mezclaron tradiciones, pues “Xiqueta meua” partió como una canción de cuna valenciana y con ayuda de Yerai Cortés a la guitarra y la Tania a la voz viraron hacia el flamenco en lo que fue la sorpresa de la noche. También hubo temas casi sin apoyo electrónico, en una muestra de variedad que abrió otros horizontes. Incluso hubo logros escenográficos, como el haz láser que fue interrumpido por los brazos de las bailarinas y de María para emerger como figuras orgánicas recortadas en la penumbra. En conjunto un espectáculo excelente que fue precedido y despedido por directas alusiones de protesta en relación a la situación de Gaza, que al final se vio estampada en una pancarta que sostuvieron las artistas. Tarta Relena, esta vez con cuatro percusionistas, también tiraron de tradición, pero en este caso mediterránea e histórica, alcanzado el canto gregoriano.