Al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, le gusta apostillar cada vez que se habla de Ucrania que esa no es su guerra y que no se hubiera producido si él hubiera estado a los mandos cuando estalló. No podrá decir lo mismo sobre la crisis en Oriente Próximo después de que Israel bombardeara en la madrugada del viernes objetivos nucleares iraníes, pese a las declaraciones públicas del estadounidense en contra, y en vísperas de una nueva ronda de negociaciones entre Washington y Teherán sobre el programa nuclear iraní. Trump ha reconoci...

do que Israel le advirtió de sus intenciones. Pero, ya sea porque no pudiera o porque no quisiera, no disuadió al primer ministro Benjamín Netanyahu de golpear a su mayor enemigo.

“Sabíamos lo que estaba ocurriendo”, aseguró el presidente de EE UU al diario Wall Street Journal en una breve entrevista telefónica. Trump aseguró que había hablado con Netanyahu y que preveía volver a hacerlo a lo largo de este viernes. Aseguró que la operación fue “un ataque muy exitoso, por decirlo de manera suave”.

Antes, Trump había instado a Teherán a sentarse en la mesa negociadora sobre su programa nuclear, si no quería sufrir ataques aún más brutales. “Le di a Irán una oportunidad tras otra de llegar a un acuerdo. Les dije que sería mucho peor que cualquier cosa que supieran, anticiparan o les dijeran, que Estados Unidos fabrica el mejor y más letal equipo militar de todo el mundo, POR MUCHO, y que Israel tiene mucho de él, con mucho más por venir, y saben cómo usarlo. Ya ha habido gran muerte y destrucción, pero todavía hay tiempo para hacer que esta masacre, con los próximos ataques ya planeados siendo aún más brutales, llegue a su fin. Irán debe llegar a un acuerdo, antes de que no quede nada”, escribió en su red social, Truth.