Más allá de los sonados caprichos de su fogosa relación con Elizabeth Taylor y de su estrellato como actor de cine, Richard Burton fue uno de los grandes renovadores de la escuela interpretativa del teatro shakespeariano. Como tantos genios de la escena británica, sus años en The Royal Shakespeare Company lo elevaron a los altares. Burton siempre perteneció a esa realeza, pero, como dice Roger Lewis en su monumental doble biografía Erotic Vagrancy (2024) sobre la pareja que formó con Taylor, su estirpe era la de un “atormentado rey sin reino”.

Sin dejar de ser un biopic muy convencional en su forma, Mr. Burton resulta una interesante incursión en la forja shakespeariana de aquel actor legendario. El principal atractivo de esta película británica está en su argumento y en sus intérpretes principales, en especial, un inmenso Toby Jones en la piel del profesor de literatura Philip Henry Burton, el hombre que adivinó en el frágil adolescente Richard Walter Jenkins Jr. (años más tarde conocido como Richard Burton) un talento único para la escena.

Devoto shakespeariano, Philip Henry Burton trabajaba como maestro en la ciudad galesa de Port Talbot, un pobre pueblo minero, cuando el recitado de un alumno sin recursos llamó poderosamente su atención. Huérfano de madre desde los dos años, la futura estrella de Cleopatra vivía con su hermana mayor, que a duras penas podía hacerse cargo del niño, abandonado por un padre alcohólico. Este, atrapado en la barra del pub de Port Talbot, jamás se ocupó de sus hijos. Aunque el joven Richard anhelaba seguir sus estudios, la pobreza de su familia se lo impedía. Y es ahí donde la figura del profesor entra en juego.