El sector asegurador vive una transformación sin precedentes, impulsada por la convergencia de tensiones económicas —acentuadas por los riesgos geopolíticos —, una acelerada innovación tecnológica y consumidores que exigen soluciones más personalizadas y flexibles. A este panorama se suman dos ejes clave. Por un lado, la digitalización, convertida en columna vertebral del negocio, que avanza sin pausa con herramientas como la Inteligencia Artificial, cuyo despliegue promete definir la eficiencia y la experiencia del usuario. Por otro, el compromiso con la sostenibilidad, que ya no es una opción: la integración de criterios ESG (por sus siglas en inglés de Environmental, Social, and Governance) y la gestión de riesgos climáticos emergen como prioridades estratégicas en la industria que explora nuevas coberturas frente a fenómenos meteorológicos extremos.
El sector — que en los últimos años ha estado condicionado por la pandemia, la política monetaria y los nuevos requisitos regulatorios, que han afectado la gestión financiera y la contabilidad de las empresas — ha demostrado una notable capacidad de adaptación, logrando mantener su crecimiento y mejorando la calidad del servicio. En este tablero, cada vez más complejo, la capacidad de anticipar riesgos y adaptarse con agilidad marcará la diferencia entre avanzar o quedarse atrás. Para analizar los desafíos en la industria, EL PAÍS, KPMG y Corporate Excellence celebran un encuentro este jueves al que han sido convocados diversos expertos en la materia.






