El Sónar afronta su 32ª edición, la llamada a estar protagonizada por la despedida, quién sabe si definitiva, de la Fira de Montjuïc de Barcelona para albergar las actividades diurnas. Pero la masacre perpetrada por Israel en Gaza y la propiedad del festival por parte de KKR, fondo de inversión proisraelí con intereses inmobiliarios en la franja, han dinamitado el panorama, ahora marcado por las cancelaciones que en forma de goteo han obligado al certamen a buscar sustitutos de última hora.
Entre ellos están ARCA, artista de relevancia que hace días se descolgó del festival, y sin que haya habido comunicados oficiales anunciándolo; artistas pequeños como Ouineta, joven promesa urbana catalana, y Matthew Herbert, una figura con más peso en el cartel. Ello deja la puerta abierta a que las cancelaciones continúen incluso con el festival a punto de comenzar. Lo hará este jueves en un ambiente de incertidumbre marcado por las protestas que puedan desarrollarse, lo que está generando un problema de reputación en el festival, que se había ganado una sólida imagen basada en una impecable comunicación pública, precisamente lo que más ha fallado en la crisis. El desenlace, al menos inmediato, se verificará en los próximos días.






