El pasado fin de semana se celebró en toda China el gaokao, el temido examen de acceso a la universidad al que este año se han enfrentado 13,35 millones de estudiantes. Considerada la prueba más exigente y estresante del mundo, marca el punto culminante de una preparación a la que los alumnos chinos han dedicado buena parte de su vida. “Pensamos en el gaokao desde primero de primaria [seis/siete años] hasta el final del bachillerato [17/18 años]”, apunta Liu Xuan. Liu se examinó del gaokao el año pasado, pero con la mirada puesta mucho más allá de las fronteras nacionales: en España. Quiere estudiar un grado en Inteligencia Artificial en la Universidad Autónoma de Barcelona y, con el objetivo de mejorar su nota, se ha presentado a la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU).

“Han sido asequibles. El gaokao fue una pesadilla”, expresa Liu tras finalizar los exámenes de Matemáticas y Matemáticas Aplicadas a las Ciencias Sociales en la sede de la Consejería de Educación de España en Pekín. Otros tres adolescentes en su misma situación ríen sus comentarios. “A los chinos se nos dan muy bien las matemáticas”, dice con guasa. Los cuatro estudiantes opinan que los contenidos de las pruebas de la PAU son similares a lo que habían estudiado previamente en China y que, por eso, no han tenido que prepararlos en exceso.