Colombia sigue sumida en la conmoción tras el atentado que sufrió el sábado el senador y precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay. Las imágenes del ataque, ocurrido en un mitin improvisado en un parque en el occidente de Bogotá, muestran a un joven alto entre la multitud que se acerca por la espalda al político. Cuando ya está a pocos metros, alza una pistola y le dispara varias veces, hasta que Uribe cae al suelo por el impacto de dos balas en la cabeza. Una breve persecución en medio del caos acabó con la captura del joven, que recibió un disparo en una pierna. Las autoridades han revelado que se trata de un menor de 14 años —aunque en algunas de las primeras versiones se hablaba de que tenía 15— que formó parte de un programa gubernamental para jóvenes y que tenía una personalidad “completamente conflictiva”. La Fiscalía lo imputará por los delitos de tentativa de homicidio y porte ilegal de armas.
El menor se encuentra hospitalizado en una clínica cerca al lugar de los hechos y está custodiado por decenas de policías. Las autoridades lo perfilan como el último eslabón en la cadena de los responsables del atentado, pues es muy probable que sea un asesino a sueldo, según la primera línea de investigación que tiene la Fiscalía. “Somos perfectamente conscientes de que este muchacho que fue aprehendido es apenas un ejecutor material”, ha manifestado la fiscal general, Luz Adriana Camargo.














